Lleva 15 años haciendo información internacional. Antes de llegar a ella recorrió radio y prensa cubriendo informaciones diversas, desde Cadena Rato -origen de Onda Cero-, hasta el diario Marca. Mestizo, de influencias distintas, una vez que tuvo la oportunidad de cubrir un conflicto armado, luchó por ello y no desaprovechó la ocasión. Irlanda del Norte, Afganistán, Argelia, Marruecos, Argentina, la marcha zapatista en México, y los Balcanes, en los cuales Kosovo marcó un punto de inflexión en su carrera profesional. En todos ellos como corresponsal de guerra para Telemadrid.
Has comentado que la de Kosovo ha sido la mejor de tus coberturas, ¿por qué?
Porque fue muy larga, duró tres meses. La parte álgida de ese conflicto, desde el punto de vista armado y mediático, la cubrí toda en la zona. Tres meses es mucho tiempo, un período mediáticamente muy largo: mañana y tarde enviando dos crónicas diarias, entrando en directo, entrando para la radio... Los resultados fueron muy buenos desde el punto de vista informativo, desde el del medio y desde el profesional para mí. No diré que le tengo cariño, porque no creo que sea la fórmula, pero sí que es un conflicto con el cual me siento muy identificado, porque creo que en él alcancé mi madurez profesional. Me siento muy satisfecho de lo que se hizo ahí.
La parte negativa es que después de ese trabajo, que fue muy atractivo, muy interesante de hacer, es difícil que tengas otros de ese tipo, lo que te provoca cierto desencanto profesional. También supone que sea difícil que te reciclen, porque quizás te encuadran mucho en determinada situación. Tiene muchos aspectos positivos, pero pasado el tiempo también tienes que valorar y ver las consecuencias, distintas a lo positivo que ha traído.
Normalmente, ¿te envían a un conflicto por un tiempo definido o indefinido?
En principio siempre se supone que vas por períodos cortos, porque los medios de comunicación no tienen dinero para hacer inversiones largas. Un conflicto armado es rentable para un medio cuando no dura más de dos semanas. Una vez se alarga, deja de serlo y se convierte en un lastre, porque las coberturas internacionales, sobre todo de televisión, son caras.
Te envían por poco tiempo, aunque no te dicen si van a ser tres días o una semana. De entrada, sabes que quien te manda lo hace con la idea de que sea poco, pero también eres consciente de que eso se suele prolongar. Aún así, tienen fecha de caducidad, porque ningún medio puede sostener tal despliegue, salvo las grandes cadenas norteamericanas. Las dos grandes agencias, Reuters y APTN, no pueden mantener una cobertura permanente porque es una sangría económica.
Además, los conflictos armados suponen una atracción para el público los primeros días, pero a partir de cierto momento la audiencia vuelve a su estado natural, deja de sentirse atraída, y, en consecuencia, mantener una cobertura deja de ser rentable.
¿Es fundamental establecer contactos al llegar a una ciudad en conflicto?
Lo primero es situarte, hacer una inspección ocular de la ciudad para que establezcas cuáles son los puntos neurálgicos. Ver qué tipo de distancias hay, cómo es la movilidad, si es normal o condicionada por otros factores, para poder moverte y acceder a esas fuentes. Una vez que eso está claro, tienes que centrarte muy bien en quién es el portavoz de cada institución, tener sus números de teléfono, saber dónde paran, etc., para poder acceder a ellos en cualquier momento.
Si es una ciudad relativamente grande, donde hay un hotel en el que están los periodistas, las fuentes suelen acudir a él porque es mucho más cómodo para ellas.
Lo malo es que muchas veces no hay un centro único. Si hablamos de ciudades muy pequeñas o de poblados que carecen de un gran hotel, la gente se dispersa en pequeños lugares o incluso en casas particulares. En ese caso, tú tienes que saber dónde tiene su sede Naciones Unidas, dónde están el cuartel o la instalación militar de las cuales puedes proveerte de información, etc.
¿Son muchas las ocasiones en las que tu vida ha corrido peligro?
Ha habido algunas, aunque el peligro es permanente. Una vez estás en zona de conflicto armado, el riesgo se multiplica respecto al de tu vida cotidiana. Aún así, situaciones especialmente comprometidas, y de riesgo vital, unas 6 ó 7 ocasiones.
El ejemplo más conocido en mi caso fue cuando cayó una bomba de racimo en una zona en la cual estábamos haciendo unos rodajes. Como sabes, es una gran carcasa que se abre antes de caer y suelta un número importante de minas antipersona, que quedan diseminadas en un amplio radio, y que, además, están camufladas. Normalmente responden al tono del terreno en el cual se tiran. En el caso que me ocurrió estaba sembrado de piedras blancas, por lo que las minas eran de ese color y difíciles de distinguir. También ha habido situaciones en las que francotiradores han disparado y siempre te queda la duda de si lo han hecho para matar o como advertencia. Otras veces cometes ciertas imprudencias, y prolongas la grabación, por ejemplo, en una zona en la que había cajas de munición y al mismo tiempo saltaban tejas ardiendo de una casa, a no más de 20 ó
¿Prefieres los momentos con calma o los instantes noticiosos en los que el riesgo es mucho mayor?
Desde un punto de vista periodístico, los momentos de gran tensión informativa, aún suponiendo un riesgo personal. Lo que cuando lo piensas a posteriori te das cuenta de que es un riesgo y de que tiene sus peligros. Como periodista gusta responder al desafío de resolver una situación compleja y hacerlo bien, con solvencia, que llegue la información, pero que llegue bien, que esté lo menos contaminada por cualquier propaganda.
Eso se da sobre todo en esos momentos de gran tensión, en los que tienes que estar con todos tus conocimientos y conjugarlos muy bien para que la presentación sea tan buena como la redacción. Cuando uno tiene calma, tiene más posibilidades de filtrar y de revisar.
¿Son muy diferentes las tareas de un corresponsal de guerra según si trabaja para la prensa, radio o televisión?
Son muy diferentes. Si tengo que hacer una entrevista a un comandante, he de grabarle en imagen, pero si es para un periódico, se la puedo hacer por teléfono. El riesgo es muy distinto.
El problema que tiene un corresponsal o un equipo de televisión es que ha de justificar, si no todo, la mayoría de lo que va incluido en su texto con imágenes. Eso exige asumir otro tipo de riesgos, y provoca que la relación con las fuentes sea diferente, menos fluida, porque a nadie le gusta la cámara delante. Sin embargo, por esa necesidad de justificar con imágenes lo que se informa, desde un punto de vista textual genera roces, problemas, y eso a su vez, estrés. También hace que muchas veces se sustituya una información de fondo por meras imágenes.

3 comentarios:
excelente entrevista! muy interesante. oye tú y yo estamos juntos en clase? yo estoy en 3ºF. lo de Mara Torres..es un amor platónico, y parte del encanto está en saberla inalcanzable. de todas formas me encantaría conocer a quien la entrevistó. si está en clase dímelo porfa. un saludo!
ai, y se me ha olvidado contestarte a un montón de cosas:
-no, no soy de cádiz. a lo del carnaval fui engañado por una amiga. aunque luego resultó que me lo pasé bien.
-y marwan es genial! un poco ñoño, no es para salir de fiesta, pero perfecto para cuando está nublado. el otro día le entrevistaron en cuatro y fue como ¡uoho! a ese lo conozco. me hizo ilusión.
otra saludo!
http://www.lacoctelera.com/maratorres
Si te quieres pasar por aquí es una página no oficial sobre la escritora y periodista Mara Torres.
saludos
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